A fines de los años setenta, el joven profesor de psicología Steven Hayes abrió la boca en una reunión y no le salió nada: corazón a mil, garganta cerrada, la sensación de que se iba a morir ahí mismo. Era su primera crisis de pánico. Durante años intentó controlarla con todo lo que sabía, y mientras más peleaba, más crecía. Su vida se fue achicando.
Una noche tomó una decisión distinta: dejar de huir de lo que sentía y seguir con su vida igual. Con los años, esa experiencia dio origen a la terapia de aceptación y compromiso, una de las más estudiadas hoy.
El audio usa una imagen simple: una pelota de playa en la piscina. Puedes mantenerla bajo el agua un rato, pero te cansa los brazos y salta con más fuerza en cuanto te distraes. Si la dejas flotar a tu lado, sigue ahí, pero tienes las manos libres. Con las emociones pasa algo parecido. Aceptar tampoco es resignarse: a Hayes, aceptar lo que sentía fue justamente lo que le permitió volver a las reuniones, a las clases y a la vida que quería.
Ejercicio del audio
- Piensa en una emoción incómoda que hayas tenido hoy.
- Ubica dónde la sientes en el cuerpo y respira hacia ese lugar, como haciéndole espacio.
- Pregúntate: si no tuviera que esperar a que se me pase, ¿qué haría ahora que sea importante para mí?




