Esta meditacion sigue la estructura clasica del mindfulness (la misma base de la que se derivan practicas como el escaneo corporal o las visualizaciones): no hay una imagen que seguir ni una historia que imaginar, solo un entrenamiento directo de la atencion.
Empieza anclando la atencion en la respiracion, sin cambiarla, solo notando el aire que entra y sale. Desde ahi, la practica va ampliando el foco paso a paso: primero al cuerpo entero, recorriendo cada zona sin detenerse a corregir nada, solo registrando lo que hay; despues a los sonidos alrededor, dejando que aparezcan y se disuelvan sin perseguirlos; y por ultimo a los pensamientos, tratandolos con el mismo criterio que a los sonidos, algo que llega, se queda un momento y se va.
Hacia el final, la meditacion suelta el punto fijo de atencion y deja que sea amplia, abierta a lo que aparezca, sin aferrarse a nada en particular. Se cierra volviendo a la respiracion como apoyo antes de abrir los ojos.
Es una practica pensada para media jornada, o para cualquier momento en que se busque una pausa de atencion formal, sin necesidad de tener experiencia previa ni de lograr ningun estado especial.




