Por qué el vínculo con una mascota puede doler (y sanar) como el de una familia

Equipo Clínico API Chile 5 de octubre, 2026
Por qué el vínculo con una mascota puede doler (y sanar) como el de una familia

Alguien que llora más por la muerte de su perro que por la de un familiar lejano no está fallando en sus prioridades. Está respondiendo a un vínculo que, para el cuerpo y la mente, funciona con reglas muy parecidas a las de un vínculo familiar cercano: presencia diaria, contacto físico, rutinas compartidas y una forma de calmarse mutuamente que no necesita palabras.

En enero de 2026, un estudio publicado en PLOS ONE le puso números a algo que muchas personas sienten y pocas dicen en voz alta: el duelo por una mascota puede ser tan intenso y prolongado como el duelo por una persona querida.

Un país de mascotas

En Chile este vínculo está en todas partes. La Primera Encuesta Nacional de Tenencia Responsable de la Subdere, aplicada en 2021 a casi 148.000 tutores de mascotas, encontró que el 99,7 % considera a su animal un miembro más de la familia y siente que contribuye a su felicidad.

Esa cifra describe a personas que ya conviven con animales, pero dice mucho de cómo los vivimos: ya no como «el perro del patio», sino como alguien con nombre, rutina y lugar en la casa.

Lo que la teoría del apego explica

La teoría del apego, que describe el vínculo entre un bebé y quien lo cuida, se ha usado para entender también la relación con las mascotas, porque comparte varios de sus elementos. Los investigadores han identificado al menos tres funciones que una mascota puede cumplir para su tutor:

Refugio
Es a quien se vuelve después de un mal día. Su presencia calma y da sensación de seguridad.
Base segura
Saber que está ahí da tranquilidad para enfrentar el resto del día, como un niño que explora sabiendo que su cuidador lo espera.
Angustia ante la separación
Su ausencia o enfermedad genera una preocupación real, parecida a la que se siente por un familiar.

A eso se suma lo biológico. Como explicamos en cómo las mascotas leen nuestras emociones, la mirada entre un perro y su dueño eleva la oxitocina en ambos, la misma hormona que participa en el vínculo entre una madre y su hijo (Nagasawa y colaboradores, 2015).

Un vínculo que complementa, no reemplaza

Parte de lo incómodo de admitir esto es la idea de que querer tanto a un animal le resta valor a los vínculos humanos. La evidencia no apoya esa idea. El sistema que se activa con una mascota es el mismo que usamos para vincularnos con personas, funcionando con otro protagonista.

Por eso una mascota puede sostener a alguien durante una separación, un duelo o una etapa de soledad sin que eso signifique que esa persona evita a los demás. Muchas veces ocurre al revés: tener un vínculo estable en casa ayuda a mantener el ánimo mientras se reconstruyen otros.

El límite aparece cuando la mascota se vuelve el único vínculo y la persona deja de buscar apoyo en otras personas. Ahí conviene mirar con más atención, sin culpa, qué está pasando.

Por qué duele tanto perderlo

El estudio de Philip Hyland (PLOS ONE, 2026) encuestó a 975 adultos del Reino Unido y midió cuántos cumplían los criterios del trastorno de duelo prolongado, un diagnóstico que describe un duelo que sigue siendo muy intenso e incapacitante mucho tiempo después de la pérdida. Estos son algunos de sus resultados:

7,5 %
cumplió criterios de duelo prolongado tras la muerte de su mascota
Hyland, PLOS ONE 2026
7,8 %
lo cumplió tras la muerte de un amigo cercano
Hyland, PLOS ONE 2026
21 %
de quienes perdieron a una mascota y a una persona dijo que la muerte de la mascota fue la más dolorosa
Hyland, PLOS ONE 2026

El autor encontró además que los síntomas del duelo se expresan de la misma forma, sin importar si quien murió era una persona o un animal. La pérdida de una mascota no es un duelo «menor»: se vive con la misma intensidad emocional.

Lo que cambia es la reacción del entorno. Frases como «era solo un perro» o «compra otro» hacen que muchas personas vivan esta pérdida en silencio. En psicología esto se llama duelo no reconocido: un dolor real que el entorno no valida, y que por eso cuesta más elaborar.

Si perdiste a tu mascota y sientes un dolor enorme, no estás exagerando. Lo que sientes tiene sentido.

Lo que ayuda en el duelo por una mascota

Darse permiso para estar triste es el primer paso. También ayuda despedirse de alguna forma (un ritual, una carta, guardar un objeto), hablar con personas que entiendan el vínculo y no apurarse a reemplazar al animal si todavía no te sientes preparado.

Si después de varios meses el dolor sigue igual de intenso, te impide funcionar en el día a día o aparecen pensamientos de que la vida no tiene sentido, conviene consultar. Un duelo que se estanca también se puede trabajar en terapia, y ese acompañamiento vale tanto como el de cualquier otra pérdida.

Cuando el vínculo cumple un rol en la salud mental

Para algunas personas, la presencia de su animal es parte de cómo sostienen su estabilidad emocional, y una evaluación clínica puede respaldarlo. Si quieres saber cuándo corresponde, revisa qué es un animal de apoyo emocional y qué certificado lo respalda en Chile. Y si estás atravesando la pérdida de tu mascota, en API Chile también podemos acompañarte en terapia.

Fuentes consultadas

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