Qué es la rumiación y por qué nos hace daño

Qué diferencia a pensar en un problema de rumiar sobre él, y por qué la rumiación prolonga el malestar en vez de resolverlo.

Portada del audio

Audio Guiado

0:00--:--

Hay una diferencia importante entre pensar en un problema y rumiar sobre un problema, aunque desde adentro se sientan parecidos. Pensar tiene una dirección: buscas información, evalúas opciones, en algún momento decides algo o avanzas un paso. Rumiar es dar vueltas sobre lo mismo una y otra vez (la misma escena, la misma frase, el mismo error) sin acercarte a ninguna resolución. Es movimiento sin desplazamiento.

La psicóloga Susan Nolen-Hoeksema dedicó buena parte de su carrera a estudiar este patrón, al que llamó estilo de respuesta rumiativo. Su investigación mostró algo contraintuitivo: las personas que más rumian frente a un malestar no terminan entendiéndolo mejor ni resolviéndolo antes, terminan sintiéndose peor durante más tiempo. La rumiación no solo acompaña la ansiedad y el ánimo bajo, los prolonga y los intensifica, funcionando como un amplificador del malestar en vez de una herramienta para procesarlo.

Esto resulta contraintuitivo porque rumiar se siente como estar haciendo algo. Si le doy vueltas a un problema, parece que estoy trabajando en él, que en algún momento voy a llegar a una respuesta. Pero la sensación de actividad mental no equivale a progreso real: se pueden pasar cuarenta minutos repasando una conversación incómoda sin acercarse un solo paso a entenderla mejor o decidir qué hacer con ella.

Nolen-Hoeksema también encontró que, en sus estudios, las mujeres reportaban rumiar con más frecuencia que los hombres, y esa diferencia explicaba en parte por qué la ansiedad y el ánimo bajo tienden a durar más en promedio en ellas. No porque sientan más malestar en un inicio, sino porque el hábito de darle vueltas, una vez que aparece, lo mantiene activo durante más tiempo. La duración del malestar depende en buena parte de qué se hace con él después de que aparece, no solo de su intensidad original.

Parte de lo que sostiene este patrón es que la mente lo interpreta como precaución, como si dejar de pensar en el problema significara no estar tomándolo en serio. Pero la seriedad con la que se aborda un problema no se mide por las horas que se le dedica mentalmente, se mide por si ese tiempo produce algún movimiento hacia una solución o una aceptación. Cómo salir de este patrón es el tema del siguiente audio de la colección.

Reproduciendo
Portada del audio

Qué es la rumiación y por qué nos hace daño

0:00--:--
0
Bot

Asistente API

Soporte en línea

Mis datos