Cuando nos sentimos mal o angustiados, es muy fácil que la mente salte a la peor conclusión posible. Si sentimos el pecho apretado, pensamos inmediatamente en un problema grave de salud; si hay un problema en el trabajo, nos imaginamos el despido.
Pero pensar en lo peor tiene una trampa: tu cuerpo no sabe que es solo un pensamiento.
Si tú piensas que algo terrible va a pasar, tu cuerpo se prepara para el desastre, lo que aumenta tu ansiedad, acelera tu corazón y te hace sentir mucho peor físicamente. Es un círculo que se alimenta a sí mismo.
La realidad, respaldada por tu propia experiencia, es que el peor escenario casi nunca ocurre.
En psicología, a esta trampa mental la llamamos «catastrofización». Nuestro cerebro humano evolucionó para detectar amenazas. En la prehistoria, anticipar el peor peligro posible nos mantenía vivos. El problema es que hoy en día, tu cerebro reacciona a un pensamiento estresante o a una sensación física desconocida con la misma intensidad de alarma que si tuvieras a un depredador enfrente.
Aquí hay tres verdades que quiero que recuerdes cuando tu mente empiece a proyectar la peor película posible:
- Tu mente intenta protegerte, pero se equivoca: Imaginar el peor escenario es el intento torpe de tu cerebro por «prepararte» para el dolor. Cree que, si ensayas el desastre en tu cabeza, dolerá menos si ocurre. Sin embargo, la realidad es que solo estás sufriendo por adelantado, desgastando tu cuerpo por algo que no está pasando.
- Tu historial de supervivencia es del 100%: Haz este ejercicio rápido: de todos los finales terribles, crisis irreparables y desastres absolutos que tu mente ha imaginado a lo largo de tu vida… ¿cuántos sucedieron exactamente con esa gravedad? La abrumadora mayoría de las veces, sufrimos por fantasmas.
- Confía en tu capacidad de respuesta, no en tu capacidad de adivinar el futuro: Si alguna vez llega a presentarse un problema real, lo enfrentarás y lo resolverás con los recursos que tengas en ese momento. Gastar tu energía hoy tratando de adivinar un futuro trágico solo te deja agotado física y mentalmente en el presente.
Date el permiso de soltar esa necesidad de control por un rato. Tu cuerpo necesita urgentemente un descanso de esa falsa alarma. Acomódate, dale play al audio y permítenos ayudarte a apagar ese sistema de alerta.


