Hola, soy mamá/papá de un adolescente en Chile y me está costando mucho esta etapa. Me siento un poco perdido/a y no sé si lo estoy haciendo bien.
Mi hijo tiene alrededor de 14–15 años (enseñanza media) y en el último tiempo ha cambiado harto: está más callado, se enoja fácil, se encierra en su pieza, casi no conversa con nosotros y pasa mucho rato con el celular o el computador. Cuando le pregunto cómo está, muchas veces responde con monosílabos o se molesta, y siento que cualquier cosa que digo lo toma mal.
Me preocupa también el tema del colegio: a veces llega sin ganas, dice que está aburrido, se queda hasta tarde despierto y le cuesta levantarse. He visto que sus notas han bajado un poco. A veces no sé si presionarlo más con las tareas y el estudio, o si eso solo lo va a alejar más de mí.
Además, me da miedo no enterarme si le pasa algo grave, como bullying, consumo de alcohol o drogas, problemas de autoestima o algo así. No quiero invadirle la privacidad ni espiarlo, pero tampoco quiero ser tan «relajado/a» que no me dé cuenta de nada.
Mis dudas son:
– ¿Cómo me recomiendan hablar con un adolescente para que no sienta que lo estoy atacando o controlando?
– ¿Qué señales debería observar que indiquen que ya no es solo «cosas de la edad» y que podría necesitar ayuda profesional?
– ¿Qué límites son sanos a esta edad (horarios, salidas, celular, redes sociales) sin volverme demasiado estricto/a?
– ¿Cómo puedo acompañarlo si no quiere hablar mucho conmigo? ¿Es bueno insistir o mejor dejarle su espacio?
– En Chile, con todo lo que se ve hoy en día (redes sociales, violencia, consumo, etc.), ¿hay algo en especial que debería cuidar o conversar sí o sí con mi hijo?
Yo también me siento cansado/a a veces y sin mucha paciencia, y después me siento culpable por haberle hablado mal o haber gritado. ¿Cómo puedo manejar mejor mis propias emociones para no descargarme con él?
Agradecería mucho si me pudieran orientar con ejemplos concretos de frases que podría usar, o maneras prácticas de acercarme a mi hijo, y qué cosas evitar decir o hacer para no dañarlo sin querer. Muchas gracias por leerme.





