El peligro de comprar una licencia médica falsificada

Equipo Clínico API Chile 30 de agosto, 2026
El peligro de comprar una licencia médica falsificada

Comprar una licencia médica falsa en Chile es delito, no una falta administrativa. Lo dice el artículo 470 número 8 del Código Penal: quien obtiene o usa una licencia médica falsa para acceder a un subsidio puede enfrentar presidio menor en su grado medio a máximo, además de una multa.

Lo que arriesga quien la vende es todavía más grave

El artículo 202 del Código Penal sanciona al profesional que falsifica una licencia con reclusión, multa de hasta 500 UTM, e inhabilitación para seguir emitiendo licencias durante la condena. No es una sanción simbólica: varios médicos investigados por este tipo de fraude ya están en prisión preventiva.

La diferencia de riesgo entre comprar y vender no cambia lo esencial. Ambas partes de la transacción quedan expuestas cuando la causa avanza, porque el delito se configura para quien obtiene el beneficio, no solo para quien lo entrega.

Un mercado que existe, y que ya se investiga a fondo

No es un rumor. En 2022 se destapó la mayor investigación por licencias médicas falsas de la historia reciente en Chile: 33 médicos formalizados por estafa y asociación ilícita, con un perjuicio calculado en $500.000 millones para Fonasa. Reporteros de CHV Noticias llegaron a cotizar directamente el precio de una licencia falsa contactando números encontrados en redes sociales: 11 días costaban $55.000, 15 días $65.000, y 30 días llegaban a $85.000.

Detrás de estos captadores suele haber redes organizadas: médicos con Rut provisorio, consultas que cambian de nombre y dirección cada cierto tiempo, y en algunos casos, profesionales operando desde fuera de Chile mientras terceros gestionan el trámite localmente.

Por qué la salud mental es el diagnóstico más usado en estas redes

De los médicos investigados en ese caso, el 90% de las licencias que emitían eran por salud mental, y ninguno tenía la especialidad de psiquiatría. No es casualidad: un diagnóstico de salud mental es más difícil de refutar a simple vista que una fractura o un examen de laboratorio, lo que lo convierte en el terreno más fácil para este tipo de fraude.

Ese mismo patrón es el que después alimenta la desconfianza general del sistema hacia cualquier licencia por salud mental, incluidas las que sí son reales.

Por qué el ahorro es solo aparente

El cálculo que hace alguien al comprar una licencia falsa suele ser simple: pagar unos miles de pesos hoy contra los ingresos de varios días de trabajo. Lo que ese cálculo no incluye es que estas causas se investigan con cruces de datos entre instituciones, que las direcciones y números de teléfono quedan registrados, y que cuando el Ministerio Público avanza, no distingue entre quien vendió la licencia y quien la compró.

Varios de los médicos investigados huyeron del país al enterarse de que existía una investigación penal en su contra. Quienes compraron esas licencias no tuvieron esa opción, y hoy siguen apareciendo en tandas de formalización.

La diferencia con un respaldo real

Nada de esto tiene que ver con tener o no una condición real de salud mental. La diferencia está en cómo queda documentada. Un informe psicológico hecho por un profesional habilitado, con antecedentes clínicos verificables, es exactamente lo opuesto a una licencia comprada por redes sociales: uno resiste una revisión, el otro depende de que nadie mire con atención.

El peligro de comprar una licencia médica falsificada
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