Lost in the Mall: el experimento que demostró que se puede fabricar un recuerdo de infancia

Equipo Clínico API Chile 17 de agosto, 2026
Lost in the Mall: el experimento que demostró que se puede fabricar un recuerdo de infancia

La pregunta que quiso responder Elizabeth Loftus

En 1995, la psicóloga Elizabeth Loftus y su colega Jacqueline Pickrell publicaron un experimento diseñado para responder una pregunta muy concreta: ¿es posible hacer que una persona sana recuerde con detalle un episodio completo de su infancia que en realidad nunca sucedió?

Loftus ya había mostrado en trabajos anteriores que un detalle sugerido después de un hecho puede alterar cómo se recuerda ese hecho. Lo que faltaba probar era algo más ambicioso: construir desde cero un recuerdo autobiográfico entero.

Cómo se diseñó el experimento

Ilustración de un diagrama de red que conecta a un participante con un familiar y una ficha de registro

Reclutaron a 24 participantes, estudiantes de la Universidad de Washington, donde Loftus trabajaba en ese momento. Por cada uno, contactaron a un familiar cercano (generalmente uno de los padres o un hermano mayor) y le pidieron tres recuerdos reales de la infancia del participante, ocurridos entre los cuatro y los seis años.

Además, se aseguraron de que ese familiar confirmara que el participante nunca se había perdido realmente en un centro comercial, un control necesario para que el cuarto recuerdo, el falso, tuviera sentido. Ese cuarto recuerdo lo inventaron los propios investigadores:

  • Haberse perdido en un centro comercial alrededor de los cinco años.
  • Llorar y ser ayudado por una mujer mayor.
  • Finalmente reencontrarse con la familia.

A cada participante se le entregó un cuadernillo con las cuatro descripciones, sin decirle cuál era la falsa, y se le pidió que escribiera y luego relatara en entrevistas sucesivas todo lo que pudiera recordar de cada una.

Los resultados: uno de cada cuatro «recordó» algo que no pasó

Ilustración de una libreta con casilleros marcados y sin marcar junto a una madre e hijo conversando

Los resultados fueron elocuentes:

  • El 68% de los recuerdos verdaderos fue reconocido y descrito con detalle, como era esperable.
  • Entre los recuerdos falsos, un 25% de los participantes desarrolló una versión parcial o completa del episodio del centro comercial, algo que jamás había ocurrido.
  • Algunos incluso agregaron detalles que no estaban en la descripción original, como la ropa de la mujer que los ayudó o el olor de alguna tienda cercana.

Un dato interesante es que, en promedio, las descripciones de los recuerdos verdaderos fueron bastante más extensas que las del recuerdo falso, aunque en varios casos igual se volvía difícil distinguir uno de otro.

Por qué se volvió una referencia obligada

El valor de este experimento está, sobre todo, en lo que muestra a nivel metodológico: que una fracción nada despreciable de personas sanas, sin ningún problema de memoria, puede terminar convencida de un episodio autobiográfico que nunca vivió.

Y puede pasar bajo condiciones de sugestión relativamente suaves, sin ningún engaño agresivo, solo la palabra de un familiar y unas cuantas entrevistas. Por eso «lost in the mall» se volvió una referencia obligada en cualquier discusión sobre la fiabilidad de los recuerdos, en especial en contextos legales y terapéuticos.

Las críticas y la réplica de 2023

Ilustración de una balanza comparando un cerebro y un corazón

El estudio también recibió críticas metodológicas razonables: la muestra era pequeña, y la clasificación de un recuerdo como parcial o completo dependía en buena medida del criterio de los propios investigadores.

Una réplica publicada en 2023, con una muestra unas cinco veces mayor y con el análisis definido de antemano para evitar sesgos, encontró un resultado del mismo orden: cerca de un 35% de los participantes reportó algún grado de recuerdo falso del episodio del centro comercial.

Ilustración de una persona pensativa con un globo de pensamiento con un signo de interrogación

Qué explica esto en la vida cotidiana

Para quien no se dedica a la psicología, la utilidad práctica de este experimento está en la vida cotidiana tanto como en un tribunal. Explica por qué historias familiares contadas muchas veces terminan «recordadas» en primera persona por alguien que en realidad no las vivió.

Y explica también por qué la confianza con la que alguien narra un recuerdo de infancia no alcanza, por sí sola, para saber si ocurrió tal como lo cuenta.

Lost in the Mall: el experimento que demostró que se puede fabricar un recuerdo de infancia
¿Te fue útil? Compártelo:

¿Sientes que necesitas apoyo profesional?

Nuestros especialistas están listos para acompañarte en tu proceso. Conoce a nuestro equipo clínico y encuentra el espacio seguro que buscas.

Conocer al equipo
0
Bot

Asistente API

Soporte en línea

Mis datos