El científico en la cuna: cómo construimos la realidad

Equipo Clínico API Chile 10 de agosto, 2026
El científico en la cuna: cómo construimos la realidad

Un niño golpea una cuchara contra la mesa, después contra el suelo, después contra su propio plato. No lo hace por travesura. Está probando una hipótesis: ¿este objeto suena igual en todas partes? Esa escena cotidiana fue, para el psicólogo suizo Jean Piaget, la base de una de las ideas más influyentes sobre cómo se forma la mente humana: los niños no reciben el mundo ya armado, lo construyen ensayo tras ensayo.

Un padre convertido en investigador

Piaget desarrolló buena parte de su teoría observando a sus propios tres hijos, Jacqueline, Lucienne y Laurent, durante años, con el detalle de quien lleva un cuaderno de laboratorio en la sala de estar. Anotaba cuándo un bebé buscaba un juguete escondido, cuándo dejaba de hacerlo, cuándo empezaba a hacerlo de nuevo. De esos registros nació una pregunta que cambió la psicología del desarrollo: ¿el conocimiento se recibe o se construye?

Su respuesta fue clara. El conocimiento se construye. Y se construye de una forma muy parecida a como trabaja un científico: se prueba una acción sobre el mundo, se observa el resultado y se ajusta la idea que se tenía.

Los niños no absorben, construyen

Piaget llamó «esquemas» a las estructuras mentales con las que un niño interpreta la realidad. Un bebé que aprende a chupar el pecho usa después ese mismo esquema para explorar un dedo o un juguete, en un proceso que llamó asimilación: aplicar lo que ya se sabe a algo nuevo.

Ilustración de un perfil de cabeza junto a un círculo punteado con figuras geométricas dentro, representando los esquemas mentales con que un niño organiza la realidad

El problema aparece cuando el objeto nuevo no encaja. Un chupete no se comporta igual que un cubo de madera. Ahí ocurre lo que Piaget llamó acomodación: el esquema mental se modifica para dar cuenta de esa diferencia. Asimilación y acomodación funcionan como un motor de dos tiempos, uno intenta usar lo conocido, el otro obliga a cambiarlo cuando la realidad no coincide. De esa tensión constante nace el aprendizaje.

Esto explica por qué, para Piaget, la inteligencia no era una cantidad fija con la que se nace, sino un proceso activo. El niño no es un recipiente que se llena de información desde afuera. Es alguien que sale a probar el mundo y corrige su propio mapa cada vez que algo no funciona como esperaba.

Qué significa esto en la práctica

De estas observaciones surgieron las conocidas etapas del desarrollo cognitivo: la etapa sensoriomotora, en la que el bebé aprende a través del cuerpo y los sentidos, la preoperacional, en la que aparece el lenguaje y el juego simbólico, y las etapas posteriores, en las que se desarrolla el pensamiento lógico. Cada una describe una forma distinta de construir la realidad, no un simple aumento de información.

Ilustración de una progresión desde una persona hasta un árbol, pasando por una semilla y un brote, representando las etapas del desarrollo cognitivo

Para quienes acompañan la crianza, esta idea tiene una consecuencia práctica directa. Un niño que insiste en tocar, desarmar o repetir una y otra vez la misma acción no está perdiendo el tiempo. Está haciendo el trabajo de un científico: poner a prueba una idea sobre cómo funciona el mundo. Interrumpir ese proceso todo el tiempo, o darle siempre la respuesta antes de que la busque, le quita al niño la oportunidad de construir su propio conocimiento.

Preguntas frecuentes

¿Esto significa que no hay que enseñarle nada a un niño?
No. Significa que la mejor enseñanza suele acompañar la exploración en vez de reemplazarla. Explicar algo que un niño todavía no puede probar por sí mismo no siempre genera el mismo aprendizaje que dejarlo experimentar con apoyo cerca.

¿La teoría de Piaget sigue vigente hoy?
Algunos detalles de sus etapas han sido revisados por investigaciones posteriores, que muestran que ciertas capacidades aparecen antes de lo que él calculó. Pero la idea central, que el niño construye activamente su comprensión del mundo en vez de recibirla pasivamente, sigue siendo una base central del desarrollo infantil.

Entender cómo un niño construye su realidad ayuda a acompañar mejor su desarrollo y a detectar a tiempo cuando algo en ese proceso necesita apoyo profesional. Si te interesa conversar sobre el desarrollo cognitivo de un niño o niña, puedes agendar una primera sesión con un profesional.

El científico en la cuna: cómo construimos la realidad
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