Hola, gracias por compartir tu experiencia de forma tan honesta. La timidez puede tener tanto raíces biológicas como influencias del entorno en el que crecimos. Algunas personas nacen con una sensibilidad mayor a los estímulos sociales o a la evaluación externa, pero también es muy común que nuestras experiencias, especialmente en la infancia y adolescencia, refuercen ciertas creencias sobre nuestra habilidad para socializar. Por ejemplo, si alguna vez recibiste críticas al hablar o te sentiste ignorado, es comprensible que hoy prefieras mantenerte al margen para protegerte.
Desde la psicología sabemos que es posible trabajar la timidez y fortalecer las habilidades sociales sin convertirte en alguien que no eres. No se trata de forzarte a ser extrovertido, sino de encontrar tu manera auténtica de conectar con los demás. Una terapia cognitivo-conductual puede ser muy útil para identificar pensamientos que te limitan y reemplazarlos por otros más útiles, al mismo tiempo que practicas conductas sociales gradualmente. Ejercicios como exponerte poco a poco a situaciones sociales, practicar autoafirmaciones o incluso ejercicios de respiración para manejar la ansiedad pueden marcar una gran diferencia si los haces con regularidad.
Lo más importante es tener paciencia contigo y entender que no estás solo. Muchas personas en Chile y en todo el mundo se sienten como tú. Y avanzar, incluso en pequeños pasos, ya es un logro. Si te animas, trabajar con un psicólogo o participar en talleres de habilidades sociales puede ser una forma cálida y segura de ir soltándote más. Estoy seguro que con tiempo y práctica, vas a encontrar maneras de participar más activamente sin dejar de ser tú mismo.