Lidiar con la baja autoestima puede ser muy difícil, especialmente cuando las críticas hacia uno mismo se vuelven una constante. Lo que sientes es más común de lo que crees, y lo importante es que ya has dado un primer paso al reconocerlo y buscar apoyo. Nuestra mente muchas veces se acostumbra a enfocarse en los errores o las inseguridades, haciendo que cuestionemos nuestro valor, pero esto no significa que esas voces internas tengan razón.
Trabajar en la autoaceptación es un proceso que lleva tiempo, y no se trata de mirar solo lo positivo, sino de aprender a reconocerse de manera más compasiva, con luces y sombras. Es fundamental comenzar a cuestionar esas críticas automáticas y reemplazarlas por pensamientos más amables que reflejen con mayor precisión quién eres. A veces, conversar con un profesional puede ayudar a encontrar herramientas para romper esos patrones de autocrítica y fortalecer una imagen más realista y empática de ti mismo. Recuerda que todos tenemos valor solo por el hecho de ser quienes somos, independientemente de nuestros logros u opiniones ajenas.