Hola, gracias por compartir tan abierta y lúcidamente tu experiencia. Lo que describes, esa combinación entre distimia o trastorno depresivo persistente y episodios depresivos mayores, efectivamente se conoce como depresión doble y suele ser clínicamente compleja. Muchas personas relatan lo mismo que tú: que en los momentos más agudos aparece una claridad que, paradójicamente, permite observar el estado depresivo con mayor nitidez, en contraste con la bruma emocional que acompaña a la distimia de fondo.
Desde una mirada clínica, esta co-ocurrencia puede hacer que el pronóstico sea un poco más desafiante, ya que la afectividad negativa persistente tiende a consolidar esquemas de pensamiento depresivos y a limitar los recursos internos para enfrentar las crisis. En cuanto a la funcionalidad y la autopercepción, sí, puede tener un impacto profundo en la identidad. Con el tiempo, es como si la persona se acostumbrara o incluso integrara esa visión pesimista o apagada de sí misma dentro de su narrativa vital, afectando el locus de control y la confianza básica en la capacidad de cambio.
Desde la neuropsicología y la cognición, la memoria autobiográfica juega un rol clave. Existe evidencia de que las personas con depresión tienden a recuperar recuerdos más generales y negativos, lo que llamamos sobregeneralización de la memoria. Esto puede reforzar la narrativa depresiva casi sin darnos cuenta, como si los momentos mejores quedaran difusos o borroneados en la mente. Trabajar en terapia sobre este sesgo, usando herramientas como la Terapia Cognitivo-Conductual o enfoques basados en la memoria autobiográfica y la autocompasión, puede ser muy valioso para ir construyendo una imagen más amplia y equilibrada de uno mismo.
Te felicito por la profundidad de tu reflexión y por acercarte con tanta conciencia. No estás solo en este proceso y aunque los cambios pueden sentirse lentos, definitivamente es posible rearmar ese vínculo interno con tu historia y tu identidad.