Gracias por compartir tu experiencia de forma tan abierta y reflexiva. Lo que describes resuena con lo que muchas personas viven actualmente en ambientes laborales exigentes, donde no solo se nos pide dar resultados, sino también estar constantemente disponibles. El estrés laboral es casi inevitable en ciertos contextos, pero cuando se vuelve crónico y empieza a invadir otros espacios de tu vida, como el descanso, tu estado emocional o la capacidad de disfrutar cosas que antes te motivaban, es importante prestarle atención. El burnout, o agotamiento laboral, no ocurre de un día para otro, suele ser un proceso progresivo que comienza con señales como el cansancio persistente, la desconexión emocional y una sensación de ineficacia que puede ir creciendo si no se atiende.
Una diferencia clave entre el estrés «normal» y el burnout es que el primero suele disminuir cuando la situación estresante pasa; mientras que el burnout te sigue acompañando aunque el día no haya sido particularmente difícil, como bien comentas. El cuerpo y la mente dan muchas señales, como insomnio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, dolores físicos o una sensación de apatía general. Son llamadas de atención que conviene no ignorar. No siempre es necesario hacer cambios drásticos como cambiarte de carrera, pero sí detenerse, mirar lo que está pasando y quizá hacer pequeños ajustes que te permitan recuperar el equilibrio. No se trata de bajar el ritmo «porque no puedes con todo», sino de respetar tus propios límites para poder seguir adelante de forma sostenible. A veces, el primer paso es tan simple (y desafiante) como darte permiso para desconectarte fuera de horario sin sentir culpa.
Es absolutamente posible volver a conectar con tu trabajo y redescubrir lo que te gustaba de él, pero eso suele requerir cuidar primero de ti. Las pausas, el autocuidado y también la conversación honesta, ya sea con un profesional o con personas de confianza, son estrategias reales para prevenir y enfrentar el burnout. Pedir ayuda a tiempo no es una señal de debilidad, sino de responsabilidad contigo mismo. Gracias nuevamente por tu pregunta; visibilizar este tema es un paso valiente que puede ayudar también a otros que se sienten igual y no saben por dónde empezar.