Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo, es muy válido que te cuestiones sobre estas señales, sobre todo cuando el malestar empieza a sentirse constante. La diferencia principal entre el estrés laboral común y el burnout crónico tiene que ver con la duración e intensidad de los síntomas. El estrés puede aparecer en momentos puntuales de mayor carga o presión, pero tiende a desaparecer cuando las condiciones mejoran. En cambio, el burnout suele ser más persistente y se acompaña de un agotamiento profundo (no solo físico, sino también emocional), sensación de desapego o cinismo hacia el trabajo, y una fuerte disminución en el sentido de eficacia personal. Esa duda sobre tus capacidades y la falta de motivación que describes podrían ser señales de estar yendo más allá del estrés común.
Existen algunas herramientas que te pueden ayudar a identificar en qué punto estás, como el cuestionario de Maslach Burnout Inventory o el Copenhagen Burnout Inventory, que han sido validados para evaluar los niveles de agotamiento. Sin embargo, nada reemplaza una conversación más profunda con un profesional de la salud mental que pueda acompañarte y entender tu contexto específico.
Si describes una personalidad muy autoexigente, es importante que comiences a revisar cómo estás gestionando tus límites y autocuidado. A veces, las personas más comprometidas y responsables son las que más fácilmente llegan al burnout sin darse cuenta. Intentar reducir la autocrítica, permitirte descansar sin culpa y reconectar con tus motivaciones personales fuera del trabajo puede ser un buen punto de partida. No estás solo en esto, y buscar ayuda o hacer pequeños cambios ya es un paso importante hacia sentirte mejor.