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Gracias por compartir tu experiencia con tanta claridad, eso ya es un paso muy importante. Lo que describes tiene varias similitudes con el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), especialmente esa sensación persistente de preocupación que se mantiene incluso cuando no hay un motivo concreto. Muchas personas con TAG también experimentan esa dificultad para relajarse, inquietud al despertar y una alerta constante ante situaciones cotidianas. La diferencia entre tener una personalidad ansiosa y un trastorno de ansiedad generalmente está en la intensidad y en cuánto interfiere con tu bienestar diario. Si sientes que la ansiedad te desgasta o limita tus actividades, puede ser buena idea conversar con un profesional que te ayude a hacer una evaluación más precisa.

Sobre lo que comentas de la hipersensibilidad sensorial, sí, es relativamente común en algunos cuadros de ansiedad. Hay personas que reaccionan con más intensidad a ruidos, luces o sobrecarga visual, y eso puede hacer que sus niveles de estrés aumenten. No siempre se habla mucho de esto, pero es algo que varios terapeutas tienen en cuenta al momento de trabajar.

Respecto a los enfoques terapéuticos, la terapia cognitivo-conductual es una de las más recomendadas para el TAG, porque ayuda a identificar y trabajar con los pensamientos que alimentan la ansiedad. Sin embargo, hay otros enfoques más corporales o centrados en la regulación emocional que también pueden ser útiles, especialmente si notas que los estímulos te abruman fácilmente. Es importante que te sientas cómodo/a con el espacio terapéutico, así que puedes buscar un psicólogo que tenga una presencia tranquila, espacios sencillos y una forma de trabajar que se adapte a ti. Lo más importante es que no estás solo/a en esto, y existe ayuda que puede hacer una gran diferencia en tu día a día. Te mando un saludo afectuoso y mucho ánimo para seguir buscando el bienestar que mereces.

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