Lamento mucho que hayas tenido que pasar por una experiencia tan dolorosa. La violencia deja marcas que muchas veces no se ven, pero pesan profundamente en nuestra forma de relacionarnos y en cómo nos sentimos con nosotros mismos. Es completamente válido que aún hoy sientas esas cicatrices emocionales; reconocerlas es un paso muy importante en el camino hacia la sanación.
Aprender a confiar nuevamente después de haber sido herido puede parecer un desafío enorme, pero es un proceso que se puede trabajar con paciencia y acompañamiento adecuado. La terapia psicológica puede ser un espacio seguro donde explorar esas emociones, comprender su origen y construir nuevas formas de afrontar las relaciones y el mundo. Con el tiempo, es posible que veas que esas cicatrices no desaparecen por completo, pero sí pueden dejar de doler tanto y transformarse en señales de tu fortaleza y capacidad de resiliencia. No estás solo/a en esto, y pedir ayuda ya es un acto valiente y muy significativo.